La hechiceria negra se puede considerar como el polo opuesto a la magia blanca. Si ésta última persigue evitar la adversidad de una manera no agresiva, la magia negra no repara en medios para conseguir llegar a un fin generalmente en forma favorable para le persona que lo ejecuta.
Los actos de hechiceria negra persiguen el éxito del participante del ritual haciendo daño, físico o psicológico, a su competencia directa. Un ejemplo lo podemos encontrar en el llamado maldición de la tierra de muerto, conjuro mediante el cual una persona dirige enfermedades y mala suerte hacia otra persona con el simple hecho de regar tierra sacada del cementerio (tumba) |